Wednesday, October 24, 2007

Caballito blanco, llévame de aquí...



Cada vez que Fernando tiene que ir de starter a alguna competencia de salto ecuestre, me duele algo. Dice que es una excusa, pero cada vez que lo acompaño confirmo que los caballos me dan alergia y casi me matan de aburrimiento. Pues bueno, este fin de semana fuimos a Marbella a disfrutar de una nueva jornada de salto. El sábado me libre porque me podía quedar en el hotel (ocasión en la que vi "Los Puentes de Madison" y lloré como loca), pero el domingo tenía que ir con mi tunito. Llegamos a las 10 de la mañana y empezó la competencia... por decir algo. Resulta que la primera prueba consistía en que los ponis saltaran unas barras que estaban pegadas al suelo. Los jinetes y amazonas (así le dicen a las mujeres que montan) eran en su mayoría muy pequeñitos... digamos que algunos tendrían la edad de Miguelito. Lo divertido (y absurdo) es que junto al poni y al jinete, entraba el profesor que era el encargado de tomar las riendas del caballito junior y correr en plan ñoño por la pista. Debido al "alto" nivel de dificultad de la prueba adivinen que pasó.... pues si, ganaron todos y la ceremonia de premiación fue eterna.
Bueno, así comenzó una inolvidable y eterna jornada de salto... y caída. Uff, que manera de caerse los jinetes. Los caballos (carísimos por lo demás) no estaban por la labor, eso de saltar palitos en circuitos zigzagueantes, no los convencía del todo. En total saltaron unos 3 millones de caballos (en tiempo sicólogico, en el tiempo real serían unos 2 menos) y se cayeron de ellos unos 3 jinetes y 2 amazonas, una de ellas de cabeza. Que susto, si llegó la ambulancia y todo. Lo curioso, es que la mayoría estaba más precoupada de que se retrasaría la prueba que de la salud de la lolita... que poco solidarios, verdad?. En todo caso las caídas sólo fueron un susto y parte de la anécdota de los jop jop jop, caballito jop. Finalmente, después de 10 horas de caballos y moscas saltando pa' llá y pa' cá, regresamos a Sevilla... a nuestro hogar, dulce hogar.

Pd: no quiero caballos en mi vida por un buen tiempo... me dan alergia tunito, te lo jurooooooo.

Sunday, October 21, 2007

Snif, snif...


Mi nombre es Karen y soy adicta a las películas lacrimógenas. Alguna vez vieron “Los Puentes de Madison”…. es una de esas historias de amor tan llena de detalles, de frases dulces sin ser cursis (para mi, claro está). “Este tipo de certezas sólo llega una vez en la vida”. Desde que la oí en la voz de Robert (Clean Eastwood en la peli) pensé que esa certeza la quería en mi vida. Encontrar a la persona que me hiciera la protagonista de una linda e inolvidable historia de amor… creí encontrarlo a los 24 años, pero no era. El amor con mayúsculas tardaría un par de años más en aparecer. Mi amor, mi certeza, llegó en primavera (sin alergia) desde el otro lado del mundo…
Este finde volví a ver esta peli (en zu verzión ezpañola) y aunque tengo a mi amorcito al lado lloré como contratada. Con suspiros y todo. Pero saben qué es lo peor de todo... que disfruté con mi llanto frenético e injustificado. En fin, si ustedes recuerdan una película asíiiiiiii, me avisan porfa.

Thursday, October 18, 2007

Paso a pasito...

Es increíble como pasa el tiempo. Hace unos días mi papito me mandó unas fotos de pequeña... y sin querer comencé a repasar mi vida. Sin duda he sido muy feliz y muy afortunada... soy muy feliz y afortunada. Tuve una infancia genial, vivíamos en la casa de mi abuelita. Recuerdo que el patio era gigante, con mi hermana y mis primos nos pasábamos todo el día en el inventando "aventuras"... jamás podré olvidar nuestra serie particular llamada "Cristiana". Uff, creo que a alguien en particular este recuerdo y el poncho rosado, no le gusta mucho, o sí?.


El caso es que siento que los primeros años de mi vida se pasaron volando... me encantó vivir en la casita de brujas, jugar a la feria, los desayunos durante las vacaciones de invierno viendo "El gato Félix", los fantasmas del fondo del patio (con ojo verde incluído) y los temblores, claro está. Esos en los que mi dulce abuelita Raquel, se pasaba sacando zapatos y ropa para toda la familia.
Mi abuelita Raquel, una de las mujeres que más amor me ha dado en la vida. Cómo te echo de menos, gracias por seguir cuidandome. Sólo espero que vuelves a darme ese pan con harto dulce. Te quiero abuelita con todo el corazón. Según la historia familiar, el padre de mi abuelita venía de España... quizás parte de él regreso a su tierra conmigo.