
El amor me sorprendió sin armaduras. Sin pensarlo, sin darme cuenta siquiera, dejé que sus ojos sevillanos se robaran mis certezas y seguridades. Con unas notas de bolero en los labios y una rosa en la mano me volvió vulnerable. Desde entonces, el amor habita a 12 mil kilómetros de distancia.
Es curioso como un bolero puede escucharse tan diferente cuando el que lo canta, te encanta. "Hace falta que te diga, que me muero por tener algo contigo..." susurraba con su acento delicioso.
Quién lo iba a decir. Desde niña soñe con conocer España y fue el amor, el encargado de llevarme hasta mi sueño... claro que esta vez, por partida doble.
